MECANISMOS

  Cierta vinculación distraída parece presidir usualmente nuestra relación con los artefactos cotidianos: esa presuposición es la que estas fotografías, y la mirada intensa –tan aséptica- que las motiva, cuestionan de modo frontal y radical. Como sostiene el autor, las fotos surgen de la observación detenida y fascinada de estos mecanismos habituales (quién no se enfrenta con ellos diariamente en su barrio o en el perímetro de su cuadra) y testimonian un asombro atento ante la forma y el volumen, ante cierta densidad o aplomo visuales. La cámara intenta establecer un pacto con el protagonismo y la contundencia de los objetos, y que ese pacto responda a la lógica del retrato es algo que no habría que pasar por alto.

   Se trata de implementos relativamente antiguos; remiten a décadas pasadas, pero también a una perdurabilidad tenaz y aguerrida de los elementos a través del tiempo: nuestra actualidad no puede prescindir de ellos para su funcionamiento. Las máquinas conjugan la más perfecta funcionalidad con un diseño intrépido, sobrio o jovial según el caso. Abstraídas de su entorno natural por medio de una sutil pero imperativa focalización de la mirada, se asemejan a objetos provenientes de un mundo extraño; en su estatismo, cobran una autonomía problemática. Esa independencia se ve sin embargo prontamente refutada; las fotografías desmienten la autonomía robótica: no ilustran la proclamada desertificación tecnológica sino que más bien parecen demandar la presencia del usuario, ese necesario correlato humano “que conoce el oficio”. Aluden mayoritariamente a una destreza tal vez más masculina que femenina, menos delicada que rotunda: requieren aun hoy cierta decisión, fuerza física, cierto riesgo cotidiano.

   Las fotografías liberan la presencia de algo estético que la esfera de lo habitual amenaza ocultar (pero quién podría asegurarse de que futuros avatares no le deparen tal vez a estos objetos un destino irónico: el de convertirse en valores reivindicables por sofisticados anticuarios en insólitas subastas). En esa trama compleja, se cruzan lo utilitario, el design retrospectivamente audaz y un valor ilusoriamente documental acerca de una modernidad siempre en crisis que no vacila en persistir reutilizando artefactos que escapan a su lógica hegemónica (la de lo nuevo, la de lo descartable). Al tiempo que los aísla con artificio y conjuga los motivos de aquello que, en tensión, queda fuera de la foto, la mirada decidida de Jorge Miño sobre ellos arroja un doble resultado paradójico: que la actualidad o el anacronismo de estos mecanismos resulte difícil de delimitar, y que en un futuro más o menos cercano se vuelva indefinible o incierta la teleología íntima que los rige.

 

Rodolfo Biscia

 

© 2020 by Jorge Miño.