EL SENTIDO DE UN COMIENZO

EN PRINCIPIOS

Préstale tus oídos a la música, abre tus ojos a la pintura y… ¡deja de pensar! Pregúntate solamente si el esfuerzo te ha permitido pasear dentro de un mundo hasta entonces
desconocido. Si la respuesta es sí, ¿qué más quieres?

Vassilij Kandinsky

Cuando en el libro primero de su Metafísica Aristóteles caracterizó la esencia de la
filosofía como la ciencia de los principios – verbigracia, los primeros principios –
construyendo un recorrido virtual desde sus inicios, sentó para el pensamiento occidental
un modelo de otorgamiento de sentido. La indagación jurídica, testimonial, diríase policial
del origen de las cuestiones sería así la base arquitectónica (en su sentido etimológico de
construcción primera, principal, arcaica y fundante) de todo signo, como lugar utópico en
donde el significado y el significante estarían fundidos en la unidad de un Paraíso
primordial. La lúdica evocación de ese signo fantasmático, ubicuo y ausente, atraviesa
toda la producción de Jorge Miño y muy particularmente la del conjunto de las obras de
esta muestra.
En la evolución de su trabajo, deconstruye y reconstruye su percepción del mundo,
atravesada por intensas inquietudes estéticas, éticas y sociales localizadas en el signo
objetual de la arquitectura urbana, fuere periférica o central, tanto en su aspecto más
material como en el humano. Síntesis de su búsqueda, es el ícono material de una cultura
de base y, según el caso, de innovación o de decadencia social. La arquitectura de la vida
como objeto cotidiano es por lo tanto la llave de los giros de su trabajo, constituidos por
geometrías austeras y neutras como bases vitales de interrelaciones e involucramientos
con su visión interior de la sociedad, velada por una imagen por momentos rarefacta por
el color o la presencia de la materia como percepción hiperestructural.
Ha logrado elaborar poco a poco una serie de códigos que establecen líneas de
relaciones matemáticas que en cada obra se extienden hacia el contexto de la pura
irrealidad hasta llegar a las circunstancias que se preservarán en el personaje o en las
situaciones de la obra siguiente. Lo que demuestra hasta qué punto sus obras están todas
unidas por un hilo conductor.
Lo cotidiano es para nosotros algo natural, un concepto aparentemente sin principio ni fin
al cual es casi imposible atenerse, en cuanto la idea de evocar una posible definición hace
que ésta se detenga en el inicio mismo del fenómeno. Es innegable que un aspecto
importante de ello es el universo de objetos arquitectónicos convergentes, al punto de
llegar a constituirlo como un universo dentro de otro universo. Pero si pensamos en esos
signos que distinguen nuestra vida contemporánea, la asociación inmediata al reino de los
objetos que se hallan más allá de lo cotidiano nos lleva perfectamente a pensar que la
supremacía de los unos nos conduce a superar lo excepcional de los otros, de un modo
que nos invita a buscar en nuestro interior la narrativa capaz de hacernos entrar en un
estado de conocimiento permanente. De definiciones y de redefiniciones.
En su compulsión por las definiciones, Aristóteles postula que la pertenencia a la ciudad
es lo que determina la esencia del hombre en cuanto ser pensante y filosofante dador de
sentido. El hombre: animal, pero de la polis. Y el juego de las ciudades ausentes va
fundando progresivamente la identidad de Occidente: la Troya lejana y destruida de La

Ilíada, la Ítaca anhelada de Odiseo, la Nubecucolandia de Las Aves de Aristófanes
modélicamente suspendida como las figuras geométricas de la serie TRIUNFO DE LO
IRREAL del artista como contracara etérea de la invisible República ideal de Platón,
luminosamente subterránea, como en la serie LINEAS DE CONTENCION, y sintetizadas
en la Ciudad de Dios de Agustín de Hipona, esa fundación, en dramáticos claroscuros, de
las bases de la cosmovisión europea.
Así como el color y la luz son los elementos principales (primeros) de la visión, su
estímulo inicial, y a través de la capacidad de elaboración cerebral de los mismos el
perceptor distingue la forma y el espacio en donde los encuentra, en la serie EL SENTIDO
DE UN COMIENZO, la experiencia visual intensifica esa representación de las formas y
del espacio en una síntesis de pura luz. Mientras que en la serie VOLÚMENES DEL
VACÍO (GOLDEN), el protagonista evocado es el vacío como infinito o como capacidad
inconmensurable de ser y comprender cada cosa. El infinito como matriz de aquella
fantasía y aquella creatividad que se adivinan en los reflejos y destellos generados por la
obra.
Siempre jugando con el carácter sacramente artificial y simbólico del signo, la serie
PERSPECTIVA DEL SIMULACRO invierte los términos de la relación entre simulación
visual y la realidad reproducida por el medio fotográfico, como en las tesis sobre la
irrealidad de lo visual de Jean Baudrillard. Es decir, la relación entre imágenes que se
reenvían las unas a las otras con sus semejanzas simulativas. Y en ese mismo camino
refractario, las imágenes de la serie LA PIEL TRANSLÚCIDA nos recuerdan las palabras
de Marguerite Yourcenar: “Pero, a diferencia de lo que ocurre en la actividad onírica, aquí
el vértigo provocado por las formas laberínticas, por los engaños perspectivos, por el
abrumarse y el multiplicarse de las figuras, está dominado por el control preciso y vigilante
del pensamiento del artífice que construye un mundo geométrico cuyas medidas son el
resultado de una ‘multiplicidad de cálculos que se saben exactos y que conducen a
proporciones que se saben equivocadas’ ” (El negro cerebro de Piranesi).
Jorge Miño reflexiona de este modo sobre la aceptación, no siempre pasiva, del cambio y
de la deformación gradual de su ambiente vital, especialmente aquel de la ciudad, pero
también en general el de la humanidad. Sin referencias particulares pero con una visión
universal que es típica de su voluntad y su curiosidad en cuanto tal, nos muestra un
mundo donde el objeto y la visión se funden, se dominan y se contaminan en su máxima
expresión y en su máxima tensión.
Utilizando la fotografía, el artista pone a su servicio los medios ofrecidos por su formación,
la realidad, la visión, la fantasía y sin duda una sólida habilidad técnica para la
construcción y con la cual subraya la visión panorámica de su investigación. Muestra
situaciones que solo aparentemente surgen de un mundo onírico pero que en realidad
parecen recordarnos que todo ha sucedido y que lo que se ve es el orden de las cosas.
Así, la supuesta calma de situaciones surrealistas en un espacio mínimo esconde y al
mismo tiempo sugiere la violencia de otras.
Nos hace comprender que la cualidad del espacio urbano provoca una contaminación que
va mucho más allá de la materia misma. Traspasa la superficie física e intelectual de las
personas que los habitan, aunque sean los individuos mismos aquellos que, por propia
voluntad o por distracción, han construido el ambiente según su propio uso y consumo, al
punto de someter a la materia a la realidad de la desintegración.

MASSIMO SCARINGELLA

 

© 2020 by Jorge Miño.