A TRAVÉS DE LO INVISIBLE

A través de lo invisible / La Imaginación Creadora

 

Dando un paso más allá del disfrute o gozo que pueda darnos la experiencia estética, y esa es ya su riqueza y dimensión propia, es interesante seguir el gusto de ir un paso más allá y el impulso de aprehenderla con mayor profundidad y claridad "reflexiva"

 

La obra de Jorge Miño nos incita, nos impulsa a pensar, a reflexionar sobre el papel de la imaginación activa y creadora, no al modo de el de la fantasía, sino el de la imaginación enraizada en la realidad objetiva, en la de la realidad del objeto.

 

Elemento constituyente fundamental de la “mente”, ésta es la imaginación, capaz de adquirir conocimiento real y significativo, a tal punto de que quien no comprenda el papel de la imaginación no ha comprendido casi nada, y quien no conozca la función de la imaginación a no ser que la use inconscientemente, no posee en realidad conocimiento; únicamente si dedicamos un esfuerzo considerable y deliberado a la imaginación seremos capaz de aprehender su real significado.

 

Etimológicamente, la imaginación es una representación nueva de imágenes y sin esta el conocimiento no sería posible.

 

La imaginación, como una realidad imaginal y no imaginaria o imaginería, es la facultad que se emplaza u opera entre dos realidades o facultades, por un lado la de la sensibilidad o la de las formas de la sensibilidad,  la "somática" diríamos al nivel de la aisthesis o sensación física y por el otro lado, la puramente mental, racional o “psíquica”, y al ser así una intermediaria, comparte o posee atributos de ambas dimensiones o facultades, siendo a la vez distinta de ellas, pues posee también su propio dominio o ámbito de desempeño o especificidad.

 

La función o desempeño de la imaginación, la facultad imaginal funciona mediante una percepción interna percibiendo ideas de forma sensorial, pudiendo ser estas por ende visuales, auditivas, etc. Por otro lado el mundo racional se halla despojado de atributos sensoriales, el raciocinio trabaja por medio de procesos concatenados de conceptos. La imaginación es un modo de conocimiento y exploración intermedio entre la mente y lo físico, superando y reconciliando incluso esta dualidad.

 

La imaginación es apoyo base de la experiencia interna, no tiene más lugar que dar cuenta que de la realidad de la interioridad.

Reside en un ámbito intermedio entre la sensibilidad, la del cuerpo y la de la mente o psiquis, como tal posee atributos de ambos y esto como distingos o grados cualitativos y no al modo de entidades delimitadas y separadas.

 

De este modo así, la imaginación es un territorio intermedio capaz de adquirir y comunicar información y conocimiento. Aquí estamos tratando con esencias, ideas y con la sensibilidad a la vez.

 

A los ojos de un ser humano dotado de este tipo sensibilidad o desarrollo interior, de capacidad espiritual, como la de Jorge Miño, el mundo de la realidad deja de ser algo concreto solo autosostenido y autosuficiente y deviene en un profundo y enigmático enjambre de signos y símbolos , una disposición y prácticas de correspondencias ontológicas.

La imaginación, en su grado primario o básico inferior, como función secundaria psíquica,  ya fue tipificada por Aristóteles en el Siglo IV antes de Cristo, ya que su capacidad reproductora transmuta o convierte lo sensorial y los pensamientos en imágenes, para que la conciencia y el entendimiento los aprehenda y capte a través del cerebro.

 

Yendo un paso más allá, como imaginación simbólica puede entrelazar cualquier cosa con las imágenes arquetípicas, develando nuevos sentidos de la realidad. Y más allá de esto aun, mediante la imaginación creadora, productiva la psique da un salto cualitativo, superando la racionalidad del yo; salto o vuelo fuera de los dominios propios de la pura sensibilidad y la pura racionalidad para aportar o hacer surgir otra sensibilidad superior propia del ámbito que hace surgir o instaura la Obra de arte.

 

Como modo de ser que des-oculta o descubre la realidad del ente, la realidad de las cosas, el arte es desocultación, develación, y estamos aquí ante el sentido de verdad, de la aletheia de los griegos, de la Grecia Clásica, que es el de la verdad como desocultación, lo desoculto, el desocultar. La obra de arte abre un claro, crea un espacio, clarea, a la vez abre y crea un mundo.

El vocablo aletheia, que usó Aristóteles en su filosofía en el siglo IV antes de Cristo y los filósofos pre socráticos, viene del Griego Antiguo, de ἀλήθεια (que es la palabra que usaban los griegos para decir “Verdad”), y que, como tal, se la suele traducir como verdad -La palabra Aletheia está también curiosamente en la palabra Alicia.- Si analizamos esta palabra tenemos por un lado el prefijo  “ἀ”, “a” que significa “no” o “sin” y por otro la raíz λήθεια, “letheia”, que viene del verbo “λανθάνω”, que significa ocultarse, escaparse. Y entonces juntos son des ocultamiento, lo sin ocultar, lo que no está oculto.

 

El arte hace surgir la verdad. El arte o más bien la obra de arte, es un modo de estar presenta la verdad como des-ocultación, es un poner en obra la verdad. La obra de arte es un vínculo para ver o pensar la realidad de un modo diferente, inusitado. Pero al mismo tiempo es un juego que al desocultar a la vez encubre y oculta, ya que, entre otros, vamos por camino errado, pues nos vela, cuando entendemos que la realidad de la obra de arte se encuentra en su base de cosa, que más bien en lo que nace o surge de esa tensión. De este modo, el arte es arte no por su esencia particular, supraindividual, sino que el arte es verdad precisamente por el significado que el lenguaje le da, fundamentando la verdad de la obra como algo en constante cambio y definición, en un estado permanente de apertura y revelación.

 

Como proyecto que pone en obra la verdad de una manera “extraordinaria” y no habitual el arte es regalo, sobreabundancia y don, en cuanto que sobrepasa y rebasa los límites materiales y formales de donde proviene y precisamente es esto justamente lo que se pone de manifiesto y patente al contemplar a través de lo invisible y experimentar las obras, las elocuentes y reveladoras creaciones de Jorge Miño.”

 

Roberto Ascóniga, Curador

 

© 2020 by Jorge Miño.